Esto no es una persona. Es un campo de pruebas, una zona de desastre controlada. Un intento de registrar el pulso de una nueva forma de delirio: el código asistido por una inteligencia que no es ni inteligente ni artificial, sino algo intermedio y mucho más extraño.
Cada línea aquí es producto de un diálogo febril, una conversación con un oráculo que cobra por palabra. El trabajo ya no se mide en horas-silla, sino en tokens quemados, en un contador que avanza como un taxímetro hacia la bancarrota existencial. Uno paga por pensar, o por hacer que algo piense por uno. La diferencia es cada vez más borrosa.
El objetivo, si es que hay uno, es descular qué forma tomará este oficio. Mientras haya plata para los tokens, se sigue trabajando. Cuando se acabe, habrá que ver qué otro delirio inventamos.
Microposts. Apuntes al margen. Crónicas de lo mínimo, ideas fugaces atrapadas antes de que se disuelvan. Ahí vive el manifiesto del Resonant Coding y su guía práctica.
Visualización de líneas de tiempo para el tiempo profundo. 10.000+ eventos a 60 FPS, desde microsegundos hasta miles de millones de años. Un intento de domesticar el caos con desarrollo guiado por especificaciones. Una jaula de oro para la creatividad.
Pequeñas aplicaciones, fuegos de un día, para entender herramientas y modos de hacer directos, casi brutales. Cada app es una página, sin frameworks, sin ceremonias.
Una herramienta de orfebre digital. Un martillo y cincel para la línea de comandos, para revisar y comentar lo que nos vomitan los modelos de lenguaje. Anotaciones estructuradas sobre código, local-first, sin servidores.
Gestor de flujos de trabajo para desarrollo asistido por IA. Organiza los artefactos de un proyecto —investigación, planes, diseños— capturando el por qué detrás de cada decisión. El cuaderno de bitácora que la máquina necesita para no perderse.
Captura de pantalla con inteligencia artificial. Anotaciones visuales, análisis OCR, detección de PII y un servidor MCP para integración con agentes de código. El ojo que le faltaba al flujo de trabajo.
Framework bio-mimético para control de calidad autónomo. Enjambres de agentes especializados —hormigas, abejas, termitas, avispas— que coordinan por estigmergía para detectar bugs, analizar arquitectura y auditar seguridad. En etapa de propuesta.
Colección de prompts reutilizables y buenas prácticas para herramientas CLI de LLMs. Se distribuyen como skills para Claude Code, Amp, Gemini CLI, Cursor, Windsurf y Zed. Recetas destiladas del delirio cotidiano.
Explicaciones rizomáticas. Un experimento en gestación, una raíz que busca tierra donde crecer. Todavía no se sabe qué forma va a tomar, y eso está bien.